Sobre Dato por liebre (como exposición y colectivo)

Por: Leonardo Ramírez Ordóñez (participante del laboratorio Dato por liebre y miembro del colectivo resultante)

En julio de 2016, como resultado del proyecto de visualización de datos e información organizado por el Colectivo Reactante, realizado con el apoyo de La Loma (Alemania), surgió el laboratorio Dato por Liebre. La intención de este laboratorio fue investigar la economía informal en Bogotá, particularmente la relacionada con la venta informal ambulante en un sector del centro de la ciudad.

Antes de empezar el laboratorio, el colectivo Reactante compiló una serie de documentos relacionados con el tema, a partir de solicitudes hechas a las instancias distritales correspondientes: alcaldías locales, al Instituto para la Economía Social – IPES, informes de la Alcaldía Mayor de Bogotá, en su transición de gobierno, etc. También lograron obtener algunas entrevistas y encuestas hechas a vendedores informales del centro de la ciudad. Esos documentos nos sirvieron de materia prima para el laboratorio.

A partir de la información pública que lograron obtener de las entidades públicas, inició un ejercicio de exploración frente al uso de datos para comprender fenómenos cotidianos particulares y representarlos a partir de narrativas que lograran estructurar información clara, y fácil de asimilar por cualquier persona.

Buscamos que esas representaciones de los datos estuvieran alejadas de las tablas de cálculo con celdas llenas de datos, cifras y gráficos con porcentajes confusos y apabullantes. Pese a todas las complicaciones para acceder a datos públicos en el país, logramos generar una muestra de visualizaciones de datos, compuesta por siete piezas, que fue exhibida entre el 21 de junio y el 11 de agosto de 2016 en las instalaciones de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño.

Luego de finalizar el laboratorio y presentar la muestra de resultados, la mayoría de los participantes continuamos reuniéndonos, conversando y discutiendo alrededor del tema del acceso y representación a los datos y a la información. Mantuvimos el interés y las ganas de seguir trabajando con datos.

El resultado de estos encuentros desembocó en la conformación del Colectivo Dato por Liebre. Las reflexiones y discusiones sobre temas como acceso a datos e información, su visualización e impacto los empezamos a compartir en un sencillo sitio web que creamos. También, y como cierre de año, logramos formar parte de la mesa de radio «Latinoamérica: entre el uso de datos y los riesgos de la vigilancia estatal» organizada por la Fundación Karisma como preámbulo a las jornadas del evento regional Abrelatam 2016.

Esta experiencia nos llevó a conocer y compartir experiencias con organizaciones y colectivos de distintos países latinoamericanos, como R3D (México), Derechos Digitales (Chile), Tedic (Paraguay), Coding Rights (Brasil, LabPaz (Colombia) y ADC (Argentina). De este encuentro nos quedó el impulso de seguir trabajando y buscando los medios para abrir, estudiar, visualizar y compartir datos e información de interés común, tanto para organizaciones pares como para la ciudadanía en general.

En el porvenir del colectivo nos hemos planteado explorar los medios que nos permitan seguir experimentando, tal vez generar algunos prototipos para casos de estudio frente a actividades de interés común relacionados con la ciudad. También hemos discutido retomar el tema de la venta ambulante, con el fin de comparar los datos en dos periodos de tiempo diferentes y evaluar los resultados. Por fortuna, como colectivo, no contamos con una presión que nos lleve a una finalidad estática, al explorar lo abierto adoptamos esta misma dinámica. Lo abierto, además, siempre trae implícita una invitación a participar. Así que estamos abiertos a compartir con otras personas y ampliar el grupo si se da la oportunidad.

Comentarios sobre la Ciudad Inteligente

Por: Laura Rojas-Aponte

Luego de editar mil veces el primer episodio de nuestro podcast, terminamos eliminando un montón de contenido sobre las ciudades inteligentes y me gustaría retomar esa conversación acá, porque hay un problema con ese concepto que debemos tratar.

Si lo recuerdan bien, el episodio uno tiene el propósito de señalar una verdad que no muchos conocen: las ciudades en las que vivimos hoy están mediadas por datos. Hay miles de aparatos que recogen información sobre nosotros: piensen en los teléfonos inteligentes que llevamos en el bolsillo; en las tarjetas de transporte; en los carnets que nos dan la entrada a oficinas y universidades, o en las miles de cámaras de seguridad que registran cantidades enormes de información visual.

Esa información, como hemos dicho mil veces en Ciudad de Datos, es usada para tomar decisiones sobre nosotros. Por ejemplo, con nuestra tarjeta de transporte se reúne información sobre qué buses toman las personas, con qué frecuencia, desde qué lugar de la ciudad y a qué hora. Con esos datos la Secretaría de Transporte decide cómo administrar la flota de buses y decide si el bus que me lleva al trabajo pasa a las 9 o a las 9:15.

Esta ciudad de datos es una que no nos había tocado antes, por eso vale la pena preguntarnos: ¿qué queremos de esta nueva forma de vivir? Una de las respuestas a esa pregunta es la «Ciudad inteligente», un modelo para pensar la ciudad en tiempos de datos. El problema con eso es que muchos creen entender de qué se trata, pero pocos pueden explicarlo. Y, al menos en nuestro equipo, creemos que pensar la ciudad de datos como una ciudad inteligente es bastante incómodo.

¿Qué es ciudad inteligente?

Como dije antes, es un modelo para desarrollar la ciudad. Simplemente un molde para pensar en su desarrollo. En este modelo la manera de usar datos es la siguiente: el gobierno se vale de empresas privadas para administrar un servicio determinado (y los datos que derivan de él). Es similar a las licitaciones para construir vías o ejecutar programas de gobierno. Lo que cambia en el modelo de ciudad inteligente es que la empresa privada se vale de datos para hacer el servicio que presta más eficiente.

En nuestra vida diaria ya hay ejemplos de ese modelo de trabajo. Por nombrar uno, el metro de Medellín lo administra (en parte) Motorola Solutions. Esa empresa (privada) decide cómo planear los recorridos del metro (un bien público) con base en la información (por eso es «inteligente»). Esa empresa se preocupa por la eficiencia y la eficacia del metro.

Como ese modelo se basa en información y en optimización, algunos promotores del modelo lo han llamado «inteligente», de ahí el nombre ciudad inteligente.

¿Por qué el modelo es incómodo?

En la ciudad inteligente los actores son los gobiernos y las empresas privadas, ellos toman decisiones sobre el funcionamiento de ciudad. Pero en ese reparto de actores falta uno más, falta la ciudadanía.

Si estamos hablando del funcionamiento de la urbe ahora que tenemos grandes cantidades de información, ¿no deberíamos incluir también a los habitantes?

En el modelo ciudad inteligente el gobierno paga, la empresa ejecuta y los ciudadanos simplemente consumen. No tienen acceso a la información, ni participan en decisiones que afectan su vida y su ciudad.

En Inglaterra y Corea del Sur este modelo toma cada vez más fuerza y hay que tener cuidado con eso porque las empresas hablan de él como el único futuro posible para la ciudad de datos. Como el camino óptimo y más grande. Y quizá, si queremos que más personas participen en la ciudad de datos, es mejor entender que la ciudad inteligente es simplemente un modelo, una visión del futuro, pero que en este momento hay muchas visiones posibles de lo que podemos hacer ahora que tenemos nuevas tecnologías. ¿Vamos a empoderarnos o vamos a limitarnos a la eficiancia y eficacia?  

 

Historia del primer logotipo de Ciudad de Datos

Por: Laura Rojas-Aponte

Corría el año 2015 y este proyecto era una tesis de pregrado: mi tesis. En esa época la página se veía diferente, el audio de los episodios era fatal, y el logotipo era una ciudad sobre una nube. 

Historia logo - v 4b.jpg

La primera versión del primer logotipo, era un dibujo en acuarela, modificado digitalmente. El dibujo fue un regalo de una amiga: Alejandra Espinosa. Ella decidió un buen día dibujar el logo de CIUDAD DE DATOS sin que nadie se lo pidiera.

Con los dibujos en mano, fui a donde Carolina, (adivinen, otra amiga) e intercambié con ella trabajo de corrección de estilo por trabajo de diseño gráfico. Carolina hizo del dibujo original una imagen más acorde a lo que se espera de un logotipo; una letra clara, una imagen simple. 

A continuación a la historia gráfica del logotipo de ciudad de pasos en 4 pasos. 

 

# 1 Acuarelas

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# 2 ¿Nube o no nube? 

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Historia logo - v 2b.jpg

# 3 Pruebas tipográficas

# 4 ¿Color o no color? 

Historia logo - v 4b.jpg

Y finalmente quedó el logo que vieron al inicio, una ciudad, sobre una nube, con color en acuarela y tipografía... ¿pueden adivinar qué tipo de letra es mirando al paso #3? 

En fin, hoy tenemos una imagen completamente diferente, ya vendrá la historia de esa otra cara. por ahora, esta es la cara de nuestro pasado. 

Primera ronda: el origen de Ciudad de Datos

Primera ronda: el origen de Ciudad de Datos

La historia de este podcast es también la historia del proyecto de investigación Ciudad de datos: datos masivos y gubernamentalidad, del que yo, Laura, era asistente de investigación. Sin embargo, las conversaciones eran muy confusas y estaban llenas de reproches que yo sencillamente no entendía. Decidí que mi formación de editora podría aprovecharse mejor si en paralelo a las funciones de asistente a las que me había comprometido, también me encargaba de difundir los resultados que encontráramos en la pesquisa. Este podcast es el resultado de esa decisión.