LIBRETO: Dato por Liebre

Laura Rojas: Era una casa vieja, de esas de La Candelaria en Bogotá donde funciona la Fundación Gilberto Alzate Avendaño y la exposición quedaba en un segundo piso. Me acuerdo muy bien porque yo fui el día de la inauguración, daban jugo de lulo, de guayaba, de curuba, todo sin azúcar. Y lo que tú veías cuando entrabas al cuarto eran piezas inentendibles, al principio. ¿Te acuerdas, Sebas? ¿Tú qué viste cuando entraste?

Sebastián P: Yo fui un poco después y la situación era diferente porque estaba vacío. Entonces pregunté: «Hola, ¿dónde está la exposición de Dato por Liebre?» y la señora de seguridad me llevó al segundo piso, allá al rincón en donde está, que es un salón a través de un corredor. Y fue muy chévere porque al principio yo estuve solo mucho tiempo mirando todas las instalaciones y la exposición, y llegaron un par de señoras que eran de La Candelaria y me empezaron a hablar del problema de los vendedores ambulantes, de la seguridad.

Laura Rojas: ¿Y ellas sabían de la exposición?

Sebastián P: No, ellas salieron a caminar (eran a un par de viejitas) a ver qué había por ahí. Supongo que hacen eso muy seguido, es el plan, salir a caminar por La Candelaria.

Laura Rojas: Entonces uno entraba y veía de primeras la visualización de Alex, ¿tú elegiste tu puesto?

Alexander Z: Yo desafortunadamente trabajé e hice una de las piezas, pero nunca tuve la oportunidad de verlas. Alcancé a notar la ubicación y sí, apenas entrabas veías mi pieza, que era la puerta, a la derecha. Y después ya entrabas para ver las demás piezas.

Laura Rojas: Era una puerta con puntillas y un hilo que unía las puntillas. Ese hilo formaba la silueta de una persona, como cuando uno es chiquito y le regalan un libro de unir puntos y tu unes los puntos y descubres la figura. Entonces estaba la visualización de Alexander Z, luego seguía, a la izquierda…

Sebastián P: Estaba Había una que era con dulces.

Laura Rojas: La de Leonardo.

Alexander Z: Pregúntese y saboree.

Sebastián P: Exactamente.

Laura Rojas: Luego había un mapa conceptual con páginas transparentes. Desde una perspectiva equivocada parecían simplemente páginas colgando del techo, pero si tú te ponías exactamente perpendicular a las páginas, estas hojas formaban un mapa conceptual, ¿verdad? ¿Luego qué seguía?

Alexander Z: Creo que era Ejercicio en tensión, que en un a esquina había unos lazos que mostraban las tensiones de la conversación y de los conversadores sobre el tema de los vendedores ambulantes.

Laura Rojas: Me acordé de otra, me acordé de otra. La que estaba al lado de Alexander Z pero no al lado izquierdo sino al lado derecho, la que era una visualización hecha con comida.

Sebastián P: La de Carolina.

Laura Rojas: Había galletas, chocolatinas, dulces… Y si había 10 galletas Oreo, es porque representan los 10 mil vendedores ambulantes que x o y. ¿Pero, en resumen, qué era Dato por Liebre? ¿De qué es esto de los que estamos hablando?

Alexander Z: Dato por Liebre fue un taller, un laboratorio que se hizo sobre visualización de datos, enfocado en el tema de los vendedores ambulantes. En Bogotá, en estos últimos años hubo varios desalojos de vendedores de los sitios públicos. Y se quería tratar un tema que fuera muy emocional.

Laura Rojas: ¿Y por qué es tema en Ciudad de Datos hoy?

Alexander Z:  Porque existen super ciudadanos, que son aquellos que entienden de dónde provienen los datos, cómo se trabaja la información, cómo se traduce, pero también la gran mayoría de la población, los ciudadanos de a pie, no sabemos de dónde proviene la información, tenemos cierta conciencia de que la producimos pero hasta ahí: no sabemos cómo trabajarla. Entonces necesitamos un traductor, facilitadores, que nos lleven la información a todos. De hecho los hay, por ejemplo, los participantes de Dato por Liebre son un ejemplo de estos traductores.

En Bogotá existen pocas iniciativas con el apoyo del distrito que abran este tipo de espacios de discusión y elaboración de proyectos alrededor de los datos y la visualización. Dato por Liebre es tan importante por eso mismo, porque crea un puente de información que pone a los datos a hablar en un lenguaje más coloquial, que todos podemos entendernos. Para el equipo de Ciudad de Datos esta era una oportunidad única, así que yo me puse la 10 de periodista gonzo para contarles cómo fue la experiencia del laboratorio, este es el resultado de una labor encubierta. En el capítulo de hoy hablaremos del laboratorio Dato por Liebre, de cómo fue la experiencia, de dónde partió la idea y la importancia que tiene para nosotros como ciudadanos.

Laura Rojas: Un momento, me perdí. ¿Qué es un periodista gonzo?

Sebastián P: El periodismo gonzo es cuando el periodista es un infiltrado en el tema que está investigando.

Alexander Z: Exacto, es abordar directamente la noticia. En este caso, yo me metí en el laboratorio como participante.

Laura: Ahora sí, arranca.

CORTINILLA: Mi nombre es Alexander Zambrano y este es Ciudad de Datos, el primer podcast en español sobre ciudad y datos.

Alexander Z: Como toda buena historia, la nuestra tiene un protagonista, Leonardo y él nos va abrir las puertas del taller, yo voy a meterme en el papel de narrador.

Leonardo: Mi nombre es Leonardo Ramirez Ordoñez, yo soy profesional en ciencias de la información, estudio una maestría en archivística histórica y apoyo las labores de una fundación que se llama Conector, que busca de alguna manera acercar a las personas, al ciudadano común, a temas relacionados con el mundo digital y justamente como con el acceso a información pública o de cualquier otro tipo.

Alexander Z: Leonardo es el duro de la archivística, las bases de datos y tiene como bandera entender y facilitar los usos y desusos de las leyes de derecho de autor en Colombia. De ahí sus ganas de participar en Dato por Liebre. Leonardo, como otros ciudadanos interesados en los datos se inscribió a Dato por Liebre con una carta de motivación y una copia de su hoja de vida.

Sebastián P: ¿Y tú hiciste lo mismo?

Alexander Z: Sí, yo también pasé por el mismo proceso de selección.

Andrés Rodríguez: Digamos que desde un principio siempre quisimos convocar un equipo multidisciplinar donde distintas ramas del conocimiento se interrelacionan para poder desarrollar propuestas muy interesantes. Entonces al ser un tema que abarca tantos sectores como la arquitectura y la visualización está ligado un poco con la información, con la bibliotecología, con la ingeniería de sistemas, entonces abrimos una convocatoria donde lo más importante era que la persona que se inscribiera tuviera un entusiasmo hacía la visualización de información desde la rama que estuviera manejando. Y dimos con un equipo de trabajo muy interesante porque cada persona tenía una experticia muy grande desde su campo.  

Alexander Z: El que habló es Andrés Rodríguez, uno de los miembros del colectivo Reactante, agente catalizador de proyectos de arte, ciencia y cultura. Ellos junto a La Loma fueron los creadores y directores de Dato por Liebre.

Daniel Paez: Al principio los temas era increíblemente grandes y terminamos en uno que nos pareció muy emocional. Para nosotros era muy importante que los participantes tuvieran la oportunidad de posicionarse políticamente, para nosotros la visualización es una responsabilidad grande porque la información, dependiendo de la fuente, ya tiene un contexto, un contenido y un mensaje, y nosotros creemos que los visualizadores tienen un perfil privilegiado a nivel de traducción de datos y creíamos que era importante para todos los participantes tener por lo menos dos puntos de vista, creo que más que cumplir el objetivo todos los participantes fueron muy activos en ese sentido.

Alexander Z: Él es...

Daniel Paez: Soy Daniel Páez, soy uno de los miembros del colectivo la Loma con sede en Berlín. Nuestro colectivo fue uno de los participantes de la organización del laboratorio Dato por Liebre, del cual estamos súper, súper emocionados al ver los resultados.

Alexander Z: El taller tuvo muy buena acogida, hubo muchos participantes y muchas experiencias por contar.

Asistentes: Soy Daniel Páez, soy miembro del colectivo La Loma, con sede en Berlín.

Mi nombre es Bibiana Ibarra, soy trabajadora social.

Soy diseñador gráfico, trabajo con ONGS ambientales y estoy muy interesado en los datos y no solo digital sino de manera analógica.

Mi nombre es David Barreto, soy ecólogo, asisto a Juan Andrés en la investigación y gestión con entidades públicas.

Yo soy Diana Blanco, soy arquitecta y trabajo en el sector universitario, soy docente; y entré al taller de datos con mi socio Andrés Barrios que también es arquitecto, nosotros trabajamos en temas de investigación urbana y siempre habíamos tenido un problema a la hora de mostrar la información que procesábamos y cuando apareció el taller nos pareció que era ideal y la experiencia fue increíble.

Sebastián P: Bueno, Alex, y ¿qué hiciste con ellos?

Alexander Z: Nosotros empezamos por entender el tema de la venta ambulante desde la información que teníamos. Reacatante, que fue uno de los organizadores, se encargó de levantar la información de entidades distritales. Nos un trabajo tan fácil como pareciera porque les tocó Derecho de petición, los mandaban de una entidad gubernamental a otra y al final, cuando logran conseguir información, era difícil de cruzar porque el formato eran escáneres de fotocopias que apenas se podían leer. Entonces el primer trabajo fue de traducción de información, sobre todo por el formato en el que lo entregó el gobierno.

Sebastián P: Claro, es que puede llegar a ser muy difícil conseguir información del gobierno colombiano, pero ese es tema para el siguiente episodio. Más bien dime, después de luchar por conseguir toda esa información ¿qué hicieron con ella?

Alexander Z: Con la información en la mano empezamos a discutir formas de acercarnos a la temática según los perfiles de los asistentes. Por ejemplo, había una economista y ella dijo: «a mí me interesa comparar el salario mínimo con lo que gana el vendedor en un mes», los arquitectos se interesaron por el espacio público y yo, como comunicador, me interesé por las historias de los vendedores y creo que traté de reflejar eso en la pieza.  De ahí, al final, salieron todos los proyectos.

Leonardo, el duro en archivística, documentó cada una de las discusiones y charlas de invitados para poder gestionar la información después sin que se perdieran los contextos de las discusiones. El man es bibliotecólogo y a eso fue a lo que se dedicó. Todos tuvimos problemas desde el enfoque que utilizamos, pero las experiencias y los aprendizajes fueron distintos.

Leonardo: Uno ve las problemáticas en medios de comunicación y es como la cifra, pero uno va a ver y es un problema que está relacionado con personas que tienen que comer, que tienen que subsistir y claro eso cambia un poco las cosas porque uno ya podría pensar la misma ciudad de otro modo. No solo el tema de economía informal sino digamos el tema de por qué las obras públicas se demoran tantos, no sé, por qué la telefonía celular funciona de esta manera y no de otra o, no sé, cualquier tema y me imagino que de alguna manera uno podrá acceder a todos estos datos, pero la pregunta es cómo  y en qué términos.

Alexander Z: Pero Leonardo no fue el único.

Juan:  Para mí la experiencia del taller ha sido catártica en el sentido de que como mucha gente del común uno termina trolleando su realidad por facebook y twitter, pero es mucho más interesante meterse en los números y saber que los números tienen una carga política y una intención y qué cuando esos números no te ofrecen ciertas respuestas o te ofrecen más interrogantes incluso el lenguaje y los textos pueden llegar a ser algo importante y muy esclarecedor.

Laura: El arte de la visualización de datos es similar al arte de la traducción de lenguajes; el propósito es pasar contenido de un lenguaje que no se entiende para un público a un lenguaje que ese público sí entienda. Y esta es la virtud de Dato por Liebre: pasar información sobre vendedores ambulantes de unas cifras inentendibles a un lenguaje en el que el común de las personas sí lo puede entender.

Alexander Z:  Leonardo creó una pieza individual y otra en grupo, las dos tiene un valor fundamental porque muestran problemáticas no solo dentro del laboratorio sino en la ciudad y el entorno mismo del país: la falta de datos y las iniciativas para recolectar datos.

Leonardo: La chaza, la de pregúntese y saboree, la intención era un poco cubrir unos huecos de datos e información que teníamos a partir  de unas preguntas que surgieron de todos los participantes del taller a lo largo de las semanas de trabajo. Entonces los dulces que tenía la chaza y las preguntas que los acompañaban fueron preguntas que surgieron durante el taller y lo que hicimos fue categorizarlas por eso quedaron cuatro puntos de color con cuatro temas principales. Después fue envolverlas y dejarlas ahí. Era un poco la intención de captar percepción ciudadana que eso no se veía muy reflejado en los documentos que teníamos a la mano. Una cosa es lo que dice la institución y otra es lo que dice el resto del mundo.

Sebastián P: Entonces lo que hacía la chaza era recolectar información adicional del público de la muestra.

Alexander Z: Y la otra pieza de Leonardo hacía algo completamente opuesto: mostrar los vacíos de información.

Leonardo:  Es un espacio donde habían notas de trabajo, mis notas, y una pantalla conmigo hablando, pero también es como la imposibilidad  que tuve para acceder a unos datos y la imposibilidad que puede tener una persona que esté viendo eso para interactuar conmigo que es quien tiene la información y no poder hacerlo. Entonces ahí hay unas barreras de acceso muy fuertes y revisando los contenidos también la información no es consistente, a veces no es coherente tampoco. Ese tipo de barreras fue la que quise representar en la otra obra.

Alexander Z: Como yo no pude ver la exposición completa me gustaría saber ustedes como asistente ¿qué vieron? ¿qué les pareció?

Laura : Siento que faltaba mucho trabajo, era claro que esto no fue hecho por artistas y, en especial, creo que eso se vio en la factura de las obras. No solo en los terminados sino en el concepto. Por darte un ejemplo, teníamos una visualización, de Carolina, que eran unas galletas y diferentes tipos de comida representando cifras reales. Pero no entiendo por qué galletas o por qué chocolate que son el tipo de cosas que las obras de arte sí responden. Aquí la justificación es: son galletas porque eso venden los vendedores ambulantes. Y eso para mí suena un poco gratuito. También, el mapa conceptual tenía hasta errores de ortografía, las puntillas no se entendía muy bien cuántas había o por qué esa silueta. Había muchas preguntas que yo le hacía a las obras y ellas no sabían responderme.

Sebastián P: En mi caso también me pareció chévere pero tengo comentarios. Por ejemplo, se me hizo que estaba muy bien pensado conceptualmente. Lo de las galletas, al contrario, me pareció que le daba poder al mensaje porque es una forma de generar empatía. Había dos que lograban eso: la de Carolina (que cogió la comida como indicadores numéricos de cifras) y la de Leonardo, Pregúntese y saboree. Entonces uno cogía un dulce, de una canastica de vendedor ambulante, y tenía un color; el color lo asociaba a una preguntaba y dejaba la respuesta ahí. Se me hizo muy chévere, no solo por el concepto sino por la interactividad: el espectador forma parte activa de la instalación.

Laura Rojas: Lo más bonito a fin de cuentas es que nos acerca al mundo de los datos ya personas que claramente tenían muy poca experiencia en ese terreno.

Sebastián P: Por ejemplo, para las señoras que me encontré en la exposición, la información era muy abstracta pero cosas como los dulces las acercaron. Sí había una forma muy chévere de interacción y eso es lo que yo rescato.

Alexander Z: Creo que eso fue primordial, como participante y sabiendo la intención de las obras, esa era la meta final: acercar a las personas, que supieran que había cifras detrás, pero lo más importante eran los vendedores. Cómo se aborda el tema, desde el espacio público como lo hicieron los arquitectos, desde la vida de los vendedores, desde las cifras. Eso fue lo más bonito. Y ya como infidencias que yo les podría contar del laboratoria es que hubo varios problemas dentro de la organización: cómo manejar el tiempo con todos los participantes, el espacio nunca estuvo muy bien definido y si uno no sabe dónde van a estar las piezas cambia la factura.

Yo creo que fue una experiencia exitosa y bonita porque fue un equipo interdisciplinar en el que aprendimos cómo visualizar información desde enfoques diferentes. Esa fue la mayor virtud de Dato por Liebre.

Laura Rojas: Quizás no fue perfecto, y quizás estuvo atropellado y hubo desórdenes y también un poco de inexperticia, pero al final de cuentas es mejor que este tipo de cosas pasen a que dejen de pasar.

Alexander Z: Para mí al final Dato por Liebre fue exitoso más allá de la calidad y la trascendencia de las piezas porque marcó una pauta tanto en temática como en metodología para los laboratorios que se vayan a hacer después. Todos los participantes logramos acercarnos y logramos entender la cadena de los datos, desde la recolección, hasta la  decisión de qué hacer con ellos, a quién y cómo mostrarlos. ¿Recuerdan a Daniel Páez del colectivo La Loma?

Daniel Páez: Yo creo que para comenzar hay que definir las dimensiones de los datos: los datos tiene un aspecto que es evidentemente abstracto  porque es preciso y está basado en información cuantitativa. Es evidentemente importante que estos datos obedezcan a un registro humano porque la cultura de los datos está basada en nuestra experiencia con la tecnología, o al menos con la forma de recopilar información, pero hay otra dimensión que es cualitativa, es más emocional, y es la traducción no de un número concreto sino de un texto que está representado en cifras como frases. La decodificación hace parte de esa traducción cualitativa, entonces en esta traducción cualitativa yo creo que hay una dimensión política que es importante tratar. Estamos definidos como actores dentro de un espacio real y esa dimensión real es la que nos hace vivos. No solamente en este laboratorio sino en otros proyectos en los que he trabajado es increíblemente importante que detrás de los datos existe economía, existe ecología, existe política, existe geografía que no siempre está contemplado.

Sebastián P: Yo creo que ya a manera de conclusión podemos decir que lo importante al final es que los ciudadanos necesitamos empezar a hablar de datos, y Dato por Liebre logra eso. A mí, como asistente me pasó eso, me involucré con las historias que contaban las instalaciones  y me interesé por los datos que estaban detrás de ellas. Tú, como participante ¿qué destacas de este taller?

Alexander Z: Daniel toca un tema muy importante y para mí, fue el mayor aprendizaje de Dato por Liebre y es entender que la información tiene dos aspectos: por un lado está la parte cuantitativa, que son los números, las cifras las barras; que son a veces indescifrables sin contexto y que a la gente no le interesa entenderlas. Y por el otro lado está la parte cualitativa, es decir las personas, la gente que produce esa información, los que están detrás de las cifras. Yo entendí que ellos me importan, que las historias de ellos me importan y que su contexto me importa. Al final eso fue lo que yo traté de contar en mi pieza, el problema para todos es ver el humano que está detrás de esas cifras. Ponerse las gafas adecuadas para entender las cifras desde la vista cualitativa, para ese entendí yo que sirve la visualización: ese ese puente que une a la gente de los datos, si se le quiere llamar así, con los ciudadanos comunes y les muestran que las cifras dicen cosas importantes y desde ellas se puede trabajar por una mejor comunidad. Ahora yo me quedo con un deseo muy sencillo y es que todas las personas entiendan que con los datos podemos lograr cosas, entonces es darle la bienvenida a ese mundo de cifras, de documentos; darles la bienvenida a esta ciudad de datos, su ciudad y mi ciudad. No le tengamos miedo a la información, vamos a cogerla y entenderla.

Laura Rojas: Nos gustaría escuchar de ustedes. Ciudad de datos es un podcast que acaba de comenzar, así que aún tenemos un montón por aprender. Cuéntenos cómo cree que podemos mejorar, si se animan, lo invitamos a comunicarse con nosotros por nuestras redes, @ciudaddedatos en Twitter, /Ciudaddedatos en Facebook o por nuestra página web en ciudaddedatos.com